viernes, 7 de abril de 2017

MINDFULNESS EN MOVIMIENTO


Una de las prácticas formales de la atención plena es la caminata meditativa. , consiste en caminar!! Así de sencillo!! Quizás habías pensado que sólo podías prácticar mindfulness quieto y en posición de loto (Sentado en el suelo con las piernas cruzadas) pero en realidad, la atención plena también se puede desarrollar en movimiento.

Algunas personas necesitan moverse para concentrarse. Para ellos es esta práctica. Es necesario enseñarles a los niños propuestas variadas para que cada uno elija cual es su meditación favorita. Podrás comprobar que algunos se sienten más cómodos sentados en una silla llevándo su atención a los sonidos o a la respiración. Otros prefieren tumbarse y realizar un escáner corporal haciendo un recorrido por las partes de su cuerpo. Hay un grupo de niños que conectarán con la meditación de pie y algo les llevará a moverse y mantener su atención durante más tiempo.

La práctica de la caminata meditativa consiste en mantener la atención en un foco mientras caminas. 
  • Puedes llevar la atención a la sensación del cuerpo mientras se mueve: el peso del cuerpo en una pierna y luego la otra, la planta de los pies en contacto con el suelo, los brazos moviéndose siguiendo el ritmo del cuerpo... 
  • Pero también puedes llevar la atención a acciones mentales como contar los pasos uno tras otro o contar los pasos hasta diez y volver a empezar. 

En cualquiera de los dos casos, cuando te das cuenta que tu mente está divagando y se ha ido a los pensamientos, vuelves una y otra vez al cuerpo o al conteo.


Tradicionalmente esta práctica se realiza con pasos muy lentos para poder llevar la atención a sensaciones muy sutiles pero con los niños puedes practicarlo con un ritmo normal. No hace falta que caminen como astronautas en el espacio!! Estarán más concentrados si no tienen que caminar de una manera especial. Colócate tú al principio para ser la guía y mantén un ritmo lento pero natural.


Cuando realizo esta práctica con los niños, les pido 3 compromisos:
  1. Caminar en silencio
  2. No caminar muy juntos respetando un espacio personal
  3. No mirarse a los ojos (truco para evitar la necesidad de comunicarse y favorecer el silencio y la concentración)

Nuestra práctica suele durar unos 10 minutos aproximadamente. Nos preparamos durante unos segundos en la silla de clase, salimos en silencio y hacemos un recorrido por la escuela contando los pasos. Yo camino con un cuenco tibetano (podrías usar una campana u otro instrumento con vibración) y en algunos momentos de la caminata lo hago sonar. Entonces todos paramos, cerramos los ojos y escuchamos el sonido hasta que desaparece. Luego volvemos a comenzar de nuevo la caminata y el conteo de pasos.


Compartir experiencias es agradable y muy enriquecedor; pero compartir silencio es algo mucho más profundo!!

Pruébalo!

3 comentarios:

  1. Me encanta, aprendo un montón con cada entrada, ahora nos toca intentarlo en casa, Gracias
    Familia Fernandez/Veiga

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  2. Una entrada muy interesante. Buen finde.

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  3. Genial propuesta. Una actividad sencilla que esconde lo más grande: vivir con consciencia. Muchas gracias.

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