viernes, 12 de mayo de 2017

LA RESPIRACIÓN DEL ESCALADOR



Los niños necesitan que les hablemos de técnicas para controlar su enfado. No basta con decirles que se calmen o que se tranquilicen cuando la ira se apodera de ellos. De echo, tratar de relajarse cuando estás enfadado es muy difícil. La relajación es maravillosa para tomar conciencia de los estados del cuerpo y aprender a identificar una emoción; ahora bien, si el enfado aparece y viene con fuerza, no hay relajación que sea capaz de contener esa energía!!

Es mucho más útil distraer a la mente. Tratar de que no se sumerja en el círculo vicioso que alimenta el enfado. Intentar que los pensamientos (que lo hacen más grande) no se apoderen de nosotros. Esto mismo es lo que hacemos con los bebés o niños muy pequeños. Se arrancan con un llanto descontrolado porque desean ese objeto o hacer tal cosa; y nosotros les decimos que miren el color de esa flor o el tamaño de aquella nube; incluso si hace falta, nos inventamos al elefante volando!! Todo con la intención de despistar a la mente y no dejar que el niño quede atrapado por ella!!

Entendemos que los más pequeños no saben gestionar sus emociones pero cuando cumplen pocos años más, pensamos que ya han adquirido este aprendizaje. La realidad es que no es así por mucho que crezcan tan rápido! Por eso, no debemos abandonarles en esos momentos en los que no saben qué hacer con su enfado, tristeza o su aburrimiento...



Una técnica que les encanta es la respiración del escalador. Está inspirada en la práctica "Montañas" de Paloma Sainz Vara de Rey del libro Mindfulness para niños. Es muy sencilla y a la vez muy eficaz. No necesitas nada especial, ni siquiera estar en una posición concreta con tu cuerpo. Puedes hacerlo sentado, de pie o tumbado. Simplemente tienes que acariciar los dedos de tu mano.

Paso a paso:
  1. Imagínate que tu mano es una cordillera con 5 montañas. Colócala delante de ti con la palma abierta y los dedos apuntando hacia arriba. Obsérvala! Tu mano es preciosa. Mira los detalles (color de tu mano, arrugas, pliegues, huesos...) siente las sensaciones de tu mano (durante 1 min)
  2. Coloca al lado de las montañas el dedo índice de tu otra mano, es un escalador. (Todos los demás dedos están recogidos) Se está preparando para subir las montañas. Observa durante unos segundos el dedo índice levantado apuntando hacia arriba. Siente las sensaciones de ese dedo. Nota su energía preparada para hacer el esfuerzo. Tú le vas a acompañar!
  3. Inspira mientras subes el dedo índice acariciando el dedo meñique de la otra. Acabas de empezar! ya estás en el primer pico! Espira y baja al primer valle.
  4. Vuelve a inspirar y sube la siguiente montaña. Espira y baja al siguiente valle. 
  5. Subes y bajas, subes y bajas mientras tus ojos siguen el recorrido sin perder detalle.  Si estás haciendo la práctica con una emoción desagradable como el enfado, trata de que la inhalación y la exhalación, sean largas y profundas. Tendrá un efecto más calmante para tu mente.
  6. Cuando termines de subir todas las montañas puedes repetir el camino de vuelta. O cerrar los ojos unos segundos y sentir la mano después de ser acariciada.
 

Practica con los niños la respiración del escalador y cuando observes que están experimentando una sensación desagradable, invítales a practicarla! Pero no les obligues, no pasa nada si no les apetece en ese momento. No te preocupes, como dice el maestro zen Thích Nhất Hạnh, la semilla ya está plantada.

1 comentario:

  1. Esta técnica nos va a ser muy útil, sobre todo con Carlos que es al que mas le cuesta gestionar sus enfados, gracias!!!!
    Familia Fernandez/Veiga

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